“Cadillac Records”, una retrospectiva de los orígenes del Blues

Interesante película esta nueva obra que nos llega desde Hollywood y que se titula “Cadillac Records”. En este filme el actor Adrian Brody da vida al magnate de la compañía discográfica “Chess Records”, uno de los primeros sellos dedicados al blues y que acogió y descubrió en su sala de grabación a míticos artistas de color como Muddy Waters, Leonard Chess, o Chuck Berry entre otros.

La otra actriz principal del filme es la polifacética Beyoncé Knowles en el papel de la voz rasgada del blues-soul por excelencia, que no era otra que el de la cantante Etta James. Además de realizar una interpretación más que correcta, la artista ha realizado versiones de la mítica James aportando un estilo personal con un poderoso “Chorro” de voz como característica principal. Como se aprecia, estamos ante una temática curiosa y nada vista en las salas. Es de agradecer que un joven cineasta como Darnell Martin haya decidido dar vida a su guión para brindarnos esta obra.

No estamos ante una película de esas que vaya a pasar a la historia como una obra maestra. Tampoco contamos con la presencia de ningún genio en el rincón artístico que por el momento aporte alguna novedad de calado en el lenguaje cinematográfico con este largometraje. Sin embargo, el filme entretiene perfectamente al público y nos revela una parte importante de la historia musical.

Por los estudios “Chess Records” pasaron importantes estrellas ya reflejadas en las primeras líneas de esta entrada, pero también otras como unos por aquel entonces muy jóvenes “Rolling Stones”, que no dudaron en acercarse a las puertas de este local de Chicago a hablar con su ídolo Muddy Waters, artista que después se trasladaría al Reino Unido a acompañar a sus “majestades satánicas” en las primeras giras por su país cuando ya tenían un gran calado mundial.

“Cadillac Records” también refleja la rivalidad existente entre el Country y el blues. La llegada del Rock & Roll, los plagios musicales, el star system de Elvis Presley y compañía, el poderío que otrogaba tener en las manos las llaves de un Cadillac o los malos pasos dados por algunos artistas como la propia Etta James en el mundo de las drogas. Por todo esto y más, es un largometraje muy recomendable para los amantes de la música rock en general, y del blues y soul en particular.

También para los interesados en la historia ya que el largometraje se basa en hechos reales y da un repaso al proceso de segregación racial que existió en EE.UU manifestado con la violencia que la policía ejercía hacía la gente de color o la poca objetividad de la justicia, que fue capaz de encarcelar a Chuck Berry por haber conducido hacia otro Estado con una joven blanca como acompañante, algo que estaba prohibido en la época.

Publicado en on Abril 7, 2009 at 2:21 pm Dejar un comentario

Fender vuelve a reinventarse a sí misma

La popular marca de guitarras Fender ha dado en el último mes un paso adelante en su idea de democratizar los instrumentos musicales de cuerda. La culpa la tiene su nueva línea de guitarras y bajos “Road Worn”. Inspirada en el desgaste que sufrían los instrumentos al viajar en los coches de los míticos artistas que iban desde la costa Oeste a la Este americana y viceversa, son una gama de instrumentos con claras referencias vintage y con una calidad de sonido “made in USA” a un precio contenido.

La línea afecta a sus diseños de guitarras “Telecaster” y “Stratocaster”, así como a sus bajos “P- Bass” y “Jazz-Bass”. La nota común es el desgaste apreciable en el cuerpo de todas las piezas. Es una estética “relic”, antigua y usada. A pesar de los “rotos” aparentes en los modelos, a la vista resultan muy atractivas para el público, ya que van muy en consonancia con los gustos por lo antiguo que corren en la actualidad.

La novedad reside en que hasta entonces este tipo de instrumentos tenían un precio de adquisición realmente elevado. Eran el “Vega Sicilia” de las 4 y 6 cuerdas. Las piezas permanecían en salas especiales de conservación durante décadas hasta conseguir el óptimo resultado de madurez en sus maderas de especies exclusivas. Si el proceso anterior no era posible, un artesano o luthier construía el instrumento siguiendo las especificaciones de las épocas anteriores y escogiendo ejemplares de maderas de la más alta calidad. En conclusión: Guitarras de estética impresionante y sonido brutal, pero con precios a partir de los 3.000 €.

El caso de las “Road Worn” es distinto. En este artículo nos vamos a centrar en las guitarras, las cuáles se pueden escoger en dos grupos: 50′ y 60’s. Cada uno de ellos como uno se puede imaginar, siguiendo en la medida de lo posible las especificaciones de las décadas de Hendrix, Les Paul y compañía. Las 50 tienen el mástil de arce, mientras que las 60 cuentan con diapasón de palo rosa.

En mi caso, he tenido el gusto de probar un ejemplar de la 50’s Stratocaster. La verdad es que la guitarra suena potente, con fuerte pegada y definición. Estamos ante una Strato muy cómoda ya que se ha construido simulando un uso en su mástil lo que hace que la guitarra parezca que esté rodada y se adapte rápidamente a nuestros dedos. Parece una guitarra de un segmento superior y ofrece mucho por los 1.000€ que cuesta. Estáis leyendo bien, porque todos los modelos de “Road Worn” rozan esta cifra económica.

¿Cómo se consigue esto? Las guitarras lógicamente se hacen en la actualidad siguiendo especificaciones de míticos modelos. Para el desgaste se sigue un procedimiento minucioso. Con unos pasos previos de ingeniería, se han determinado las áreas de cada cuerpo que se pueden desgastar para conseguir la estética que se persigue sin alterar el sonido. Después, cada operario realiza el proceso en cuestión con unas herramientas específicas y productos químicos – se supone que aditivos de nitrocelulosa- cuya fórmula la multinacional guarda en secreto como si de la receta de la “Coca Cola” se tratase.

Aunque cada operario realiza el desgaste de cada guitarra por separado, sin estar ante un proceso puramente mecanizado, lo cierto es que el acabado de los cuerpos terminados suele ser muy similar. Eso sí, la calidad conseguida es muy superior a la del modelo Joy Strummer Telecaster, que queriendo dar en el clavo de la era relic del “Low-cost”, lo que consiguieron los chicos de Fender fue una guitarra de estética artificial y calidad cuestionable.

Todos los modelos se montan en la fábrica mexicana que la compañía tiene en Ensenada y con piezas traídas de la frontera americana. Este hecho me ha sorprendido mucho, ya que hasta entonces he considerado la línea mexicana de Fender como algo descafeinada, sin el plus de los modelos hechos en Corona (California), por no hablar de las escasísimas unidades importadas a nuestro país desde Japón, que por un puñado de euros menos ensombrecen a los modelos americanos en muchas ocasiones.

En definitiva, Fender ha conseguido excelentes instrumentos con un precio de venta al público en torno a los 1.000€. La diferencia con los modelos americanos en sonido es mínima, y si se quiere mejorar, con montar unas pastillas Fender Noisseless en las Strato o unas Lollar en las Telecaster, por poner dos ejemplos, se consiguen resultados muy satisfactorios. La estética, sin llegar a la calidad y exhaustividad en los detalles de las verdaderas relic “pata negra” – en algo se tiene que notar los más de 2.000 € de diferencia- da el pego de guitarra antigua a no ser que seas un gran entendido de instrumentos. Por ello, ¿no se estará poniendo Fender la zancadilla a sí misma?. Lo que sí sabemos es que en lo que a ventas se refiere a buen seguro que la compañía factura más de la cuenta, ya que estos diseños encajan en los bolsillos tan rotos por la crisis económica que atraviesa la sociedad en general, y muchos guitarristas profesionales en particular .

Publicado en on Abril 4, 2009 at 7:08 pm Dejar un comentario