Esto años atrás no podía ser posible. Porsche, marca asociada a lo tradicional que rodea el mundo de los deportivos decidía adentrarse en el terreno de los todocaminos o SUV. La decisión de Stuttgart fue considerada una deshonra para los puristas de la marca. Muchas críticas recibió el vehículo hasta que los aficionados lo probaron.

Y es que el Cayenne para tratarse de un todoterreno se comporta como un deportivo de pura raza. Vale, es cierto que nunca podrá igualar a un 911 porque su gran distancia al suelo es insalvable. Pero sus ayudas electrónicas y su aerodinámica perfectamente estudiada hacen que el Cayenne no le tema a nada de lo que se encuentre por delante, incluidos circuitos de asfalto.
Su mecánica en la versión turbo – la más radical- era un progreso de la ingeniería. Rendía 450 cv en su primera versión y 500 cv en la actual. Se trata de un robusto bloque biturbo con dos turbinas que soplan a unos increíbles 1,7 bares de presión. A pesar de su peso, el Cayenne Turbo es un cohete, ya que logra acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos y llega a los 250 km/h de punta sin problemas. Otra cosa son los consumos, elevadísimos para tratarse de un vehículo actual.
Si con el Turbo no era suficiente, Porsche se ha sacado de la manga recientemente el Turbo S. Se trata de una versión aún más radical que llega a los 521 cv de potencia alcanzando una velocidad máxima de 270 km/h. Impresiona su suspensión PASM de muelles neumáticos con seis niveles de altura controlados electrónicamente. Gracias a esta ayuda, el coche puedo rodar a todo gas en un circuito o atravesar obstáculos durísimos ejerciendo de verdadero todocamino.
Porsche ha sorprendido a la crítica con el SUV más potente y radical del mercado. De esta forma ya les queda un nicho menos por cubrir. ¿ Qué les falta entonces? Una berlina deportiva para competir con los BMW M5, Mercedes Cls AMG o Maserati Quatraporte. ¿Imposible? Esperad un año más y conoceréis la propuesta de Porsche en este segmento del mercado. Os adelanto que el nombre del nuevo hijo será “Panamera”.
que puede llegar a picos de 630Nm a unas 6.500 rpm. Todo ello además, conseguido con un bloque de 3.600 cm³, lo que es una burrada para la potencia de la que estamos hablando. ¿Su secreto? Dos turbos de abundantes dimensiones de geometría variable a los que se les ha incorporado una tecnología de flujo optimizado de turbina que consigue unos soplados que hacen las delicias de los más exigentes.
A pesar de todo, el modelo nuevo, no es tan peligroso en su conducción como el de principios del 2000 (edición 996 de la nomenclatura Porsche). Gran parte de ello, se debe a la puesta a punto realizada por Walter Rohrl para este modelo. De hecho, el experimentado piloto, obligó a la marca a equipar esta bestia con unos neumáticos traseros de medidas 325/30 ZR 19, mucho más anchos de lo previsto para evitar sobrevirajes como el que sufrió el propio Rohrl en Nurburgring.
Aún así, no es un auto muerto, ni mucho menos. En los rallys clásicos de caché, es de los vehículos preferidos, lo que ha hecho que se paguen en torno a 200.000€ por uno de ellos. Puede que más de 30 millones de las antiguas pesetas parezcan mucho para un automóvil de 35 años, pero sus afortunados propietarios saben que se revaloriza. Y es que el RS más que un coche, es una obra de arte sobre ruedas.
los pilotos más experimentados se atrevían a pisar el pedal del acelerador hasta el fondo. Era un coche que producía desmayos, literalmente. Eso fue lo que le ocurrió a la madre de Emerson Fitipaldi cuando tras vencer el brasileño en Le Mans decidió acompañar a su hijo en la vuelta de celebración.
Con potencias máximas en torno a los 600 o 650 cv, el modelo se adaptaba a las nuevas normas internacionales que limitaban el consumo de carburante a un máximo de 50 litros por cada 100 km. Para conseguir tan difícil tarea los ingenieros se esforzaron en el motor, pero también en la aerodinámica.
anterior y se optó por una más tradicional de aire, siguiendo los cánones a la antigua de la firma.