Roma Ciudad Abierta es una obra clave del cine europeo. La película de Rossellini se considera la iniciadora por excelencia del Neorrealismo Italiano. Para algunos críticos, esto en cierto modo no es así. Los films “Tony” del año 1935 dirigida por Renoir, y el largometraje “1860” creado en 1934 por Blasetti se consideran las primeras obras de este movimiento. No obstante, para la mayoría de críticos el film de Rossellini es la primera obra del movimiento si bien las otras dos obras se consideran simplemente precursoras del neorrealismo. A pesar del trasfondo que encierra la película, el film no gozó de mucho éxito en Italia. En otros países, la censura hizo acto de presencia y ensombreció al largometraje. En EE.UU se redujo la duración del film, en Argentina se prohibió su visionado, y en Alemania- la nación más afectada por el argumento de la película-, se prohibió se exhibición hasta 1960.
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Anna Magnani y Aldo Fabrizi son dos de los pocos actores profesionales de la película, el resto son gente de la calle con escasa o nula formación en arte dramático. Este aspecto, es propio del movimiento neorrealista. Se quería encontrar a gente que en cierto modo plasmase sus vivencias personales en la pantalla, con la menor dosis de artificios posible. En el aspecto del guión, Rossellini decidió elaborarlo él mismo, pero junto con la colaboración de Federico Fellini y Sergio Amadei.
El director del film como comentaba anteriormente comenzó su carrera profesional como técnico de sonido de películas. Tras la caída del régimen fascista en Italia, Rossellini decidió que era el momento de hacer una película para contar lo que estaba ocurriendo. Con el escaso dinero que recibió de préstamos decidió dirigir y producir él mismo el largometraje.
“Roma Ciudad Abierta” se constituiría como un film fundamental de su carrera que junto con “Paisà” y “Germania Anno Zero” conformarían la trilogía neorrealista del director. Años después de esta etapa, y ya cerca de los años 50, Rossellini acepta trabajar con Ingrid Bergman. A partir de este momento, el director alcanza la máxima popularidad y comenzaría una historia de amor con la gran actriz sueca que llamaría mucho la atención en la época.

Como se afirmaba anteriormente, la película se considera en gran medida la iniciadora del Neorrealismo Italiano. Este movimiento comenzó a finales de los años 40 y llega hasta principio de los años 50, si bien es verdad, que incluso en algunas películas italianas actuales se nota la influencia del cine de esta etapa.
Los cineastas neorrealistas se vieron en gran medida influenciados por el realismo poético francés. Cineastas como Antonioni o Visconti llegaron a trabajar en colaboración con Jean Renoir. Por otro lado, muchos directores neorrealistas se habían formado trabajando en películas caligrafistas. Aunque este movimiento es muy distinto al Neorrealismo, se pueden no obstante encontrar elementos comunes. Los documentales de Francesco de Robertis también se pueden considerar un punto de unión con el movimiento. De todas formas, se debe recordar que el cine neorrealista es de ficción, y no de tipo documental.
Italia se vio envuelta en una división, ya que comenzó la guerra con el eje y terminó con los aliados. El país de “la bota” se encontraba en una situación de crisis social. En el ambiente se respiraba desmoralización. De ahí, que algunos directores italianos decidiesen crear un cine de conciencia social. Este cine, por supuesto, se opone a los cánones dictados por el modelo americano. Existe un compromiso ético y social. Los directores se convierten en inspiradores de una revolución ideológica y formal. En cierto modo, se aprecia una mirada documental en los filmes, pero estamos sin embargo ante un cine de ficción.
La historia que se comenta en la película no es otra que la dominación del régimen nazi en Italia. Gran parte del argumento de la película se ha conseguido de historias reales, si bien en conjunto, se puede afirmar que la película es prioritariamente ficción.